El artículo discute la aparición de dos brotes de viruela en Pelotas, en Río Grande del Sur, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, período marcado por el inicio de una crisis económica en la ciudad, resultado del cierre de varias fábricas de producción de carne salada, mantenidas mediante trabajo esclavo. El objetivo del estudio es comprender cómo la ciudad, que seguía la doctrina positivista en su versión castilhista, se organizó para frenar la existencia de una enfermedad contagiosa, que traía estigmas y muertes a los enfermos, representados en su mayoría por personas pobres, quienes para recibir cuidados no podían acceder a hospitales generales y, en varias situaciones, debían esperar la apertura de espacios de aislamiento, cuya ubicación era objeto de disputas. El estudio se vincula con la historia social de la enfermedad y tiene como metodología el análisis documental y la investigación en periódicos.