¿Los videojuegos y los juegos electrónicos son fuentes históricas? ¿Son artefactos culturales? ¿Existen métodos para esta discusión? ¿Hay una historiografía especializada dedicada a su profesionalización? El presente texto responde afirmativamente a todas estas cuestiones y problematiza aspectos de un campo aún en desarrollo, pero con una demanda creciente desde la perspectiva histórica. Aunque este campo de estudio ha estado conformando gradualmente una agenda en los últimos años, aún queda mucho por desarrollar en Brasil con el impulso de los programas de pregrado y posgrado.