A lo largo del siglo XVIII, con el desarrollo de las Minas de Goiás y frente al escenario de competencia interimperial, especialmente con España, la cuenca del Tocantins-Araguaia fue vista como una prometedora vía de comunicación fluvial y terrestre con vistas a la integración espacial entre los Estados de Brasil y del Maranhão y Grão-Pará —las dos principales entidades político-administrativas de la América portuguesa. Sin embargo, detrás del interés por controlar el acceso a estas importantes arterias hídricas e imponerles la soberanía real lusitana, los vestigios recopilados en las fuentes históricas del Consejo Ultramarino, de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro y de las narrativas de viajeros del siglo XVIII sugieren una historia más compleja, marcada por la transformación pragmática de los planes de la Corona portuguesa y por la interacción interdependiente entre nativos, colonizadores de origen europeo y entornos naturales. Partiendo de la comunicación política establecida entre gobernadores y secretarios de Estado, este artículo explora la historia de los proyectos del reformismo ilustrado para explorar y controlar el Tocantins y el Araguaia y sus poblaciones.