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SERVICIO SOCIAL NORTE/SUR?
Ricardo Hill * |
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* Doutor em Serviço Social, professor de Serviço Social no Canadá e no Uruguai. Resumo A experiência da sociedade quebequense
(Canadá) com seu sistema de seguridade social baseado no conceito de democracia
social pode ser um modelo em que as sociedades latino-americanas podem se
inspirar para desenhar seus respectivos sistemas de proteção social. Palavras-chave: Democracia social, políticas sociais, Canadá. Habiendo compartido mi vida laboral, en el campo de lo social, durante más de una treintena en cada uno de los extremos latinos de América (sobretodo Uruguay, México y el Canadá francés), deseo aquí referirme a la cultura canadiense como un sub producto de la democracia social que, fundamentalmente, ese país constituye. En el caso del Quebec en particular, considero que sus logros sociales pueden servir como aporte ejemplar a los otros países americanos con tradiciones culturales, religiosas y jurídicas comunes. Sin embargo, debemos tomar en cuenta el desarrollo socio - económico más equilibrado de la Belle province - compartido por el resto del Canadá y los Estados Unidos - que contrasta con las diferencias abismales de clase predominantes en México y el resto de América Latina. A la complejidad de la cuestión, se suma la hegemonía política y económica del mundo anglosajón, interponiéndose entre México y el resto de América Latina e impregnándonos culturalmente - para bien o para mal - a través de la proliferación cibernética a fin de milenio. Por otro lado, el Quebec también comienza a irradiar su cultura particular, tallándose espacios en la globalidad mediática, como lo hacen otras minorías culturales; además, en su caso lo hace, gracias al estatuto preferencial que goza dentro de la confederación canadiense - cual estado soberano - desde delegaciones y representaciones en el extranjero. Políticas sociales y culturales integradas en una democracia económica De entrada, quisiera reflexionar con ustedes sobre la ineludible necesidad de que las políticas sociales y culturales sean apuntaladas económicamente, como en el caso canadiense y del Quebec, y no sólo manipuladas demagógicamente como sucede a veces con algunas de las (flamantes) democracias políticas de América. La falta de integración de las vertientes políticas, sociales y económicas propias a una democracia cabal, sólo puede producir una cultura: la de la pobreza.[2] Ello fue evidente en la última Cumbre de Presidentes de todos los países llamados democráticos (menos uno) - en la Isla Margarita, frente al candente tema de la desigualdad social y la pobreza masiva, que ocupó gran parte de la agenda, sin aporte de soluciones concretas. Sin embargo, el políticamente menos uno se podría considerar más socialmente democrático que muchos países (por lo menos en materia de salud y educación y teniendo en cuenta el embargo económico tan prolongado que sufre Cuba) ; pero ninguna, de las llamadas democracias, lo es, económicamente. Desarrollo económicamente sustentable: norte y surEl desarrollo sustentable o relativamente equilibrado [3], que gozan las economías al norte del Río Bravo, aparece como una utopía frente a la caótica distribución de la riqueza al sur del Río Grande.[4] Llamémoslo de un modo u otro, este río simboliza la diferencia entre poder vivir de su trabajo o vegetar con un salario cuyo mínimo no cubre actualmente el tercio de la canasta básica alimentaria (tortilla, frijoles y chile) de los mexicanos, por ejemplo (Balboa, 1996) ; y ello aunque su Constitución establezca que: los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para promover la educación obligatoria de los hijos. (art. 123, VI, constitucional de la Carta Magna de México) Este abismo, entre el precepto constitucional y la práctica en materia de retribución salarial, es compartido por las masivas culturas de la pobreza al sur del Río Bravo, cuyos inmigrantes sueñan cruzar, arriesgando su vida para ganarla con su trabajo. Imaginando, con Toynbee (1981), la historia como una espiral, podríamos referirnos a la permanencia de la situación que prevalecía, antes de la Guerra de secesión en la Unión americana, entre los estados del Norte industrial y el Sur esclavista, ahora separados por el Río Bravo. Aunque superado, aquel régimen sí cubría sin libertad, las necesidades vitales básicas del esclavo. Ahora, más de doscientos años transcurridos, resta para muchos la libertad de morirse de hambre, por falta de políticas sociales basadas en reformas económicas. Geopolíticamente, allí reside el mayor obstáculo para la globalización acelerada que se pretende imponer a nivel continental en las Américas, y que junto a razones ecológicas hizo que el Senado americano bloqueara las negociaciones tipo fast track de Clinton: p. e., el salario en las maquiladoras ha pasado en pocos años de un dólar a ochenta centavos la hora; entonces, al deterioro del mercado laboral fronterizo, se suman fundadas amenazas para el del norte. (González, 1997) Sin embargo, el mismo Presidente ganó su reelección aumentando el salario mínimo en Estados Unidos - medida por la cual eliminó medio millón de pobres - y recortando las políticas sociales(El Norte, 1996). Éstas, en la realidad latinoamericana, se convierten en la ambulancia de los pobres (o la pretensión de curar un cáncer con aspirina) si no se acompañan de reformas económicas (salariales y fiscales) (Melgar, 1997). Finalmente, constatemos que, de los megabloques económicos actuales o sea, la Unión Europea, el Asiático y el TLC, es este último el que presenta mayores contrastes entre países miembros, notablemente, entre Canadá y Estados Unidos por un lado, y México por el otro, sobretodo en materia de políticas salariales[5]. Democracia social a la quebequenseComo sus vecinos del Sur, el Canadá y el Quebec gozan de una reputación de países ricos, aunque ese desarrollo económico compensa en gran medida una naturaleza menos pródiga que la de otros países del continente considerados subdesarrollados pero donde los rigores del invierno no son tan prolongados.[6] Segunda respecto a ingreso "per capita" en las Américas, la economía canadiense se destaca también por una repartición relativamente equitativa de la riqueza nacional. Es esta tendencia de desarrollo parejo o equilibrado que pretendemos destacar al referirnos al modelo cultural canado - quebequense, por considerarlo el aspecto más interesante para la mayoría de América Latina. Base de la democracia integral, este modelo liga estrechamente políticas sociales, culturales, salariales y fiscales, a la manera de una "Suecia de América"(Hill, 1989). El Quebec, que ya habíamos considerados a priori como una América Latina Desarrollada (Hill,1972) en ese sentido, agrega al modelo características que compartimos: religión, cultura, estructura jurídica y origen lingüístico. El Estado quebequense en devenir[7] ha construido su democracia social inspirándose en las legislaciones galas, que combinó con ciertos modelos del servicio social anglosajón. Los logros obtenidos desde la década de los setenta no han sido, sin embargo, abandonados frente a la corriente neo-liberal actualmente imperante en el mundo occidental. Políticas sociales básicasA pesar de amenazadora oleada de privatizaciones, operadas igualmente en el campo social, el Estado Benefactor (Welfare State en Canadá, o Etat-Providence, en Quebec)[8] , sigue manteniendo , por un lado, el ejemplar sistema de Seguro de Salud Universal (independiente de cotizaciones previas o paralelas, sirve de modelo, por ahora inalcanzable, a la administración estadounidense actual). Y por el otro, el principio del régimen de la Renta Mínima Garantizada, aplicable a todo residente carente de otros ingresos, sea el beneficiario apto o no al trabajo. La asistencia financiera otorgada por el Estado es calculada de acuerdo a la "canasta familiar básica", y tarifada específicamente según las necesidades de cada beneficiario. El mismo recibe en su domicilio un cheque por correo, al principio de cada mes, durante todo el tiempo que siga probando su estado de indigencia total y búsqueda de trabajo infructuosa. Las medidas de ayuda financiera (que incluyen las asignaciones familiares para toda madre, indigente o no), resultan explícitamente fundamentadas en el artículo 45 de la Carta Quebequense de los Derechos y Libertades de la Persona, lo que señala su aspecto social y humanitario. Pero ellas tienden además a incrementar el mercado interno de consumo., de acuerdo a la lógica inspirando el "New Deal" de Roosevelt, que originó todo el sistema del Welfare State americano-anglosajón, siguiendo la gran crisis del 29. En buena salud y aunque sea subvencionado, el indigente recupera su condición de consumidor, y como tal vuelve a convertirse en: a) pagador de impuestos indirectos, b) generador de empleos y c) eventualmente mano de obra activa. Ayudando así al productor, devuelve a la postre los subsidios estatales, al mismo tiempo que frena el deterioro personal y familiar de la mano de obra potencial. Sin mencionar, por supuesto, que estas políticas sociales contribuyen considerablemente a garantizar la paz social, amenazada en épocas de crisis financiera., re - distribuyendo las riquezas públicas y disminuyendo las disparidades sociales. Política fiscal general (o construcción de la Democracia económica) Toda política social se financia con medidas de orden fiscal o impositivo. Los beneficios sociales básicos que acabamos de mencionar así como otros en vigencia, fueron implementados en Quebec partiendo de una política fiscal justa y equitativa donde la carga impositiva es proporcional a los ingresos personales y cooperativos. Es de destacar que las recaudaciones fiscales por concepto de impuesto a la renta individual, resultan más de cinco veces mayores que las provenientes de las corporaciones; representando últimamente casi el 60% del total de los ingresos de la gestión gubernamental.[9] Esta imposición- obligatoria e ineludible para todo perceptor de cualquier tipo de ingreso (para los asalariados es descontada automáticamente del sueldo)- resulta prácticamente nula en los sueldos mínimos, alcanza empero un 25% en los medios, y puede reducir en más de la mitad las ganancias elevadas. El impuesto a la renta también se aplica a los intereses de depósitos en bancos y otras instituciones financieras, quienes cumplen con el deber impostergable de informar directamente a los ministerios de la Renta (tanto a nivel federal que provincial) sobre las ganancias de sus clientes. Paralelamente, el impuesto sobre las ventas o de valor agregado (IVA) - pagado por todo consumidor, sin tener en cuenta su situación financiera - se mantuvo a sólo 9% hasta hace unos años. Su aumento actual empero es menos significativo que la diferencia que persiste en la mayoria de los países latinoamericanos -entre los impuestos al valor agregado y los proporcionales a la renta personal. Esta política fiscal - a la vez, distribuidora del ingreso nacional y equilibradora del poder adquisitivo entre ciudadanos - constituye entonces la base económica de la democracia social quebequense. Así mismo este régimen impositivo determina una política salarial más sana, justa y realista, que en los países latinoamericanos. Política salarial y de sueldos (como base de la Democracia social) La legislación social en Quebec no surge como una compensación a políticas salariales insuficientes. El "salario mínimo", fijado por comisiones tripartitas (trabajadores, empleados y gobierno), no pierde su función de reproducir al trabajador y de convertirlo también en un consumidor, contrariamente al caso en la mayoría de los países con economías dependientes. Conceptualmente, y en la realidad del Quebec contemporáneo, cualquier trabajador asalariado debe recibir, por un máximo de ocho horas de labor diarias, una compensación monetaria que le permita sobrepasar la mera satisfacción de las necesidades básicas (incluyendo el costo de la vivienda, lo que en principio no debe superar un tercio del ingreso). En la concepción social quebequense, sí se distingue el régimen salarial del superado régimen esclavista - dentro del cual ya se proporcionaba techo, alimentos y vestido. Así, el salario mínimo fijado a la vez por la ley, los sindicatos y las asociaciones patronales , debe superar no sólo el mero costo de la canasta familiar básica (que incluye, además de la alimentación y vivienda, gastos de vestido, educación, diversiones, etc), sino apunta a que el trabajador se integre al mercado de consumo interno.. El sistema de imposición fiscal individualizado, entonces incide directamente en la realidad salarial, disminuyendo la distancia entre los salarios altos, medios y mínimos, ya que estos últimos no son recortados, y los otros lo son, proporcionalmente. Ello responde a una verdadera democracia económica, base ineludible de las democracias política y social. Crisis demográfica y políticas de inmigraciónEstas políticas - como toda la completa red de servicios sociales[10] - son también aplicadas o accesibles a decenas de miles de nuevos residentes que llegan anualmente al Quebec, sobretodo en las aglomeraciones urbanas. En materia de educación, además de los servicios regulares, la patria de adopción les ofrece también una formación gratuita o subvencionada del idioma francés, lengua oficial del Quebec. Desde los comienzos de la llamada "Revolución tranquila", la legendaria fecundidad de la familia quebequense no asegura más la reproducción social del país. Compartida por otras sociedades occidentales modernas, esta desnatalidad se agrava en el caso del Quebec, con la amenaza de diluir su identidad cultural ya inmersa en el mundo anglo - americano. A partir de los años setenta, el Quebec se dota de un propio aparato de inmigración - caso único en no depender de un gobierno central - que incursiona en el mundo entero buscando soluciones a sus característicos problemas de población. A esta selección migratoria en el extranjero se suma la acogida brindada a los abundantes flujos de refugiados que espontáneamente acuden a golpear las puertas del Quebec en los últimos años. Tradicional tierra de exilio para millones de personas, el Quebec se convierte para ellos y todos los que lo visitan en una escuela donde se aprenden y disfrutan los valores inherentes a la democracia social integral. La presencia creciente de residentes de origen latinoamericano, a su vez, despierta en el quebequense un interés en profundizar su conocimiento sobre la cultura de esos parientes del sur. Ello se concretiza mediante la participación activa en asociaciones étnicas, viajes y, frecuentemente, constitución de familias mixtas. La búsqueda de una identidad continental con los pueblos que comparten raíces latinas comunes no es ajena, creemos, a la cultura del Quebec contemporáneo. Las políticas de multiculturalismo - y su contrapartida quebequense de la cultura de convergencia - se demarcan del melting pot estadounidense, en el sentido de fomentar el desarrollo de las culturas étnicas apoyándolo, por ejemplo, con políticas de discriminación positiva en el área laboral. Así como otras minorías discriminadas (mujeres, minusválidos, etc. ) los inmigrantes pueden gozar de ciertas ventajas cuando postulan a un empleo. Entonces, el multiculturalismo - realidad también presente en algunas de las llamadas democracias políticas - tampoco es productor de otras, y más agudizadas, culturas de la pobreza. CONCLUSIONESEl creciente intercambio Norte - Sur en las Américas no debería circunscribirse al plano puramente mercantil, sino extenderse a las conquistas a nivel de políticas sociales y culturales basadas en verdaderas democracias (económicas), las que, como en el caso del Quebec - aquí someramente descrito - podrían constituirse en modelo para las aspirantes democracias del Sur. Para América Latina, la Delegación del Quebec en la ciudad de México D.F. desempeña cada vez más un papel preponderante. Contando con oficinas separadas de la Embajada de Canadá, abarca las operaciones quebequenses culturales , comerciales y migratorias, no sólo en territorio mexicano, sino también en América Central y el norte de Sudamérica; el resto del continente latinoamericano está servido por representaciones del gobierno de Quebec, anexas a la Embajada del Canadá. Aunque Canadá sólo en 1994 adhiere formalmente como país miembro a la Organización de los Estados Americanos, ya hoy es uno de los co-firmantes del Tratado de Libre Comercio (T.L.C.) con México, y - sin esperar a los Estados Unidos - lo hizo recientemente con Chile. Asimismo, desempeñó un rol de liderazgo con Latinoamérica en Panamá , desde mediados de 1996 , al oponerse a la Ley Helms-Burton contra las inversiones en Cuba. Esperemos que las culturas canadiense y quebequense, enraizadas en una verdadera democracia social, ejerzan su influencia ejemplar en ese ámbito a través del continente americano a la hora de la globalización. Sabemos que la mera exigencia de una fachada política no configura ninguna democracia en el sentido cabal: es necesario antes preparar el terreno en materia económica y social. Importadoras del multiculturalismo a través de la inmigración, el Canadá y el Quebec podrán a su vez exportar un modo de vida que - en lugar de generar una cultura de la pobreza - favorezca el consumo interno de mercados potenciales de varios cientos de millones en Latinoamérica, beneficiando entonces así a todos los pueblos de este gran continente.
[2]Dentro de este concepto incluyo también a los innumerables profesionales - entre los que me cuento - que debíamos acumular varias cargas de empleo apenas para subsistir. [3] Términos más cualitativos y menos cuantitativos que los de sub desarrollo o en vías de [4] México, p. e., es el país latinoamericano que cuenta con el mayor número de personas o familias poseyendo fortunas de mil millones de dólares o más (según nota de EFE, 1996, El Norte) al mismo tiempo que la mayoría de la población está sumergida en la pobreza. [5] Comparado con otros países proveedores de cheap labor , México ofrece un salario industrial, unas diez veces menor que el de Corea, Taiwan o Hong Kong, por ejemplo. (según cuadro en Almanaque Mundial, 1997) [6] Recientemente un programa de televisión en Montreal estimaba en 13,000 dólares canadienses los gastos extraordinarios (calefacción, ropa, tratamiento de enfermedades propias al frío, corrosión del automóvil, y otros) que el invierno representaba, en términos medios anuales, para el ciudadano. [7] Título del libro de Bergeron y Pelletier (1980). [8] Sobre los comienzos de la crisis del Estado Benefactor o Providencia véase por ejemplo Rosenvallon (1981). [9] Según cifras oficiales publicadas en CANADA, Reporte Anual, Ministerio de la Renta , Ottawa, 1987, [10] Iniciada con la reforma Castonguay de los Servicios sociales en los setenta, en Quebec, y actualmente desarrollada, sobretodo, desde los llamados Centros Locales de Servicios Comunitarios (CLSC). Referencias Bibliográficas BERGERON, Gérard y PELLETIER, Rejean (1980) L´État du Québec en devenir, Montreal, Boréal Express. BOURQUE, Gilles y LEGARÉ; Anne (1979) Le Québec: la question nationale, París, PCM, Maspéro CANO, Arturo (1997) México de salario mínimo, México, Pangea. CASTILLO, Jesús Suben precios y también pobreza , Monterrey, El Norte, 30/7//96 (1997) Es salario víctima de pactos , Monterrey, El Norte, 7/11/97. DÍAZ, Myriham Aminta (1996) El sadismo existe hasta en el salario mínimo , El Diario de Monterrey, 10/96. DURÁN, Juan Ignacio (1997) Salarios , El Norte, 25/10/97. GALÁN, Ricardo (1996) Registran estancamiento salarios , El Norte, 8/96. HILL, Ricardo Políticas sociales y económicas integradas en una democracia política: el caso del Quebec a la hora del T.L.C., conferencia presentada al XV Seminario de la Asociación de Trabajadores Mexicanos (ATSMAC), Acapulco, 21/3/97. ______ (1996) Quebec: Democracia social norte y/o latinoamericana? Monterrey, Perspectivas Sociales, No. 5, UANL, p.p.41 - 54. ______ (1989) Políticas fiscales, salariales y sociales dentro del modelo canadiense de bienestar infantil , Montevideo, Ciudad Vieja, Ayer y Hoy, p. p. 9-12.V ______ (1987) "Politiques d' immigration et reproduction sociale: le cas du Québec", tesis doctoral en sociología, Université du Québec à Montréal (resumen publicado en Revue de la Réalité Interculturelle, 20/21, pp. 149-153, Montreal. ______ (1974) Crónica desde Montreal: el éxodo de los latinoamericanos , Buenos Aires, Selecciones de Servicio Social, No. 23, p. p. 42-55 HILL, Ricardo y SERWATOWSKI, Wanda (1972)" Servicio Social en una América Latina desarrollada?. Aspectos profesionales en el Canadá Francés", Buenos Aires, Selecciones del Servicio Social, no. 16, pp. 51-56, Hvmanitas. GONZÁLEZ AMADOR, Roberto (1996) 25 millones en el subempleo , México, La Jornada, 12/7/96. GONZÁLEZ, Maribel (1997) Vía rápida levanta críticas de TLC y México , El Norte, 7/1/97. GUTIÉRREZ GARZA, ESTHELA, Coord. (1988) Testimonios de la crisis. 2 :La crisis del estado de bienestar, México, Siglo veintiuno. LA JORNADA (1996) Salarios mínimos. Gloriosa batalla de marzo , México, La Jornada, 25/3/96. MELGAR, Ivonne (1997) Política Social. La ambulancia de los pobres , Monterrey, El Norte, 22/09/97. MEYER, Lorenzo (1995) Liberalismo autoritario, Las contradicciones del sistema político mexicano, México, Océano. NUNCIO, Abraham (1982) El Grupo Monterrey, México, Nueva Imagen. PADILLA ARAGÓN, Enrique (1982) México: desarrollo con pobreza, México, Siglo XXI. Pobreza para muchos, Riqueza para pocos, México, El Día. PARFIT, Michael Monterrey. Confronting the Future , Washington D.C., National Geographic, vol. 190, no. 2 (Emerging Mexico), p.p. 52-62. REYES PONCE, Agustín Administración de personal (2da. parte : Sueldos y Salarios), México, Limusa. ROUBAUD, Francois La economía informal en México, México, FCE. ROSANVALLON, Pierre (1972) La crise de l´État - Providence, París, Seuil. TOYNBEE, Arnold (1981) Estudio de la historia (3 tomos) Madrid, Alianza. VILLARREAL RÍOS, Luis Eduardo (1996) Jesús, el salario justo y la felicidad , El Norte, 22/7/96.
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